domingo, 21 de octubre de 2012

DERRAPES (FRAGMENTO)






Yo...sí, decididamente comienzo escribiendo "yo",a pesar de la costumbre que pretende que una modestia de buen gusto - acorde además con la doctrina lacaniana del sujeto (es decir de una subjetivación y no de un estado de sujeto) -descarte como inconveniente semejante predominio concedido al yo al comienzo de un capítulo.
¿Pero cómo no usar desde el principio ese "yo",aunque fuese un "yo" aún no subjetivado, tratándose de un escrito - grito? Yo..., entonces.Recomencemos.

Yo reivindico poder decir que un torturador - o un cómplice de torturador - dice la verdad cuando dice la verdad, señala algo pertinente cuando señala algo pertinente y, por supuesto, poder de decir que miente y se engaña o nos engaña cuando miente y se engaña o nos engaña ; reinvindico igualmente poder juzgar que una víctima - o que un simpatizante de una víctima - miente o se engaña o nos engaña cuando miente se engaña o nos engaña y ,por supuesto, que dice la verdad cuando dice la verdad,señala algo pertinente cuando señala algo pertinente.Exactamente: reivindico poder proceder así sin  ser inmediatamente calificado, en el primer caso, de cómplice del verdugo, y en segundo, de simpatizante de la víctima.Yo reivindico poder disponer de un poco de aire en la trama cerrada de los juicios éticos, poder juzgar en un plano distinto a ése.


en La etificación del psicoanálisis - Calamidad, Jean Allouch, Editorial EDELP, Buenos Aires, 1997.Traducción de Carlos Schilling

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